EL DÚO NOCTURNO
I
Uno cantaba frases de noche como "...en medio de la nada todo se hace modo de medir el tiempo..." o "...el ente del deseo se duerme entre sonidos de lágrimas..." El otro lloraba del dolor corporal que le infundían esas palabras pero lo mismo iba de aquí para allá, corriendo, caminando y llorando, por supuesto. Estaban pegados por la mitad de una cara que no terminaba ni en sonrisa ni en tristeza, una cara sin eco en el alma; Uno tenía las palabras que eran medio para ver, medio para tocar la realidad, y El otro tenía los movimientos que contaban los segundos que llevaban vividos.
II
"Según me brotan las palabras estoy de manera inocua. los silencios se apoderan de la paciencia de los sueños que no se dejan decir en la noche. Así, busco en esta manera tan particular de buscar, esperando por tu llegada, como lamentando el tiempo de la quietud y la espera, busco esperando lo que busco en los sonidos, la compañia de este ser; sí, de vos, ¿qué no te das cuenta de que te hablo y hablo de vos?. Vos que libenter in umbra ámbulas y en la mutación constante de la quietud, y además, mudo...", decía Uno mientras balbuceaba versos en voz baja como las viejas lloran el rosario de sus muertos. El otro, llorando, perseguía una mariposa sin contornos ni color, sin alas ni vuelo, jugaba con las cornisas del escenario improvisado en el que se encontraban, y se revolcaba al lado de Uno danzando ahora sus versos musitados:
"longum
est silentium
me osse...
me ore...
mecum..."
El otro miró con tal fuerza que lo tiró al suelo y aquel comnzó de nuevo a cantar las palabras...
III
"Yo busco que la noche caiga de manera estrepitosa... O que se mantenga en tensión esquizofrénica, y eso sólo se da cuando camina por una cornisa hacia la nada. Esta vida llena de palabras me lleva al silencio, y no soporto esa idea...Anoche se me caían los ojos por el cielo y se me perdieronentre los árboles negros, seguían cayendo sin ritmo...ritmo, ritmo, ritmo... que desperdiguen mis sentidos de la pulsión de las agujas, ¡por favor!, que mi arritmia sea una sola con la de la lluvia, con la del llanto de los dioses que no conozco, con la del viento insurrecto y perdido; pero...sí, perdido y perdiéndome, sin el hilo ariadno que tense mi mano con la tranquilidad del paso descansado, descallado.
Juego con las palabras, a pesar de su soledad intrínseca, y juego con la prometeicas a escondernos en un libro virgen, con mis atalantas a regar con los pasos perdidos las horas azules evocadas, que son eco sin fuerza, castigadas a no pronunciarse, lo mismo juego con ellas...", decía Uno. El otro danzaba encorvado y con los ojos contornados; enunciando manos parásitas que ruegan, rodillas que niegan sexos y una cabeza que proscribe símbolos, su cuerpo cantaba en una tonalidad de constante contrapunto.
13 septiembre, 2006
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